Un cuento de Navidad

imagesrama

¡Vaya sorpresa! ¿Quién iba a imaginar que el Señor llamaría a Turulín para encomendarle misión tan delicada? Turulín era tan bueno como todos los ángeles del reino de Dios, pero tan atropellado que nunca terminaba bien ningún trabajo que se le encargaba. Y esto era, aparentemente, algo especial. No en vano elangelconluz Señor había estado durante largas Jornadas Celestiales moldeando “aquello”. Nadie sabía qué era, pero, por ejemplo, consumió más Tiempo Divino que el armado de aquel complicado sistema de galaxias que se extendía al oeste del Paraíso. Por supuesto, ningún ángel recordaba cuánto tiempo insumió crear el Tiempo, pero este trabajo parecía tan delicado como aquel. La aparición del Señor en la puerta del Recinto Celestial silencio los comentarios. Acarició paternalmente la rubia cabeza de Turulín y éste partió raudamente. Solo alcanzó a decirles, al pasar, que iba hacia ese pequeño planeta donde el Señor había colocado a sus criaturas preferidas, los hombres, y a mostrarles lo que llevaba; una delicada esfera de cristal de un brillo casi enceguecedor.
Cuando Turulín regresó el Señor lo esperaba en la entrada de su Recinto. La carita acongojada del rubio angelito mostraba, bien a las claras, que algo grave había sucedido. Casi sollozando dijo: “Se rompió, Señor; tropecé en mi apuro y se partió en una cantidad incontable de pedazos”. “En infinitos pedazos, corrigió el Señor …, y el viento los desparramó por toda la Tierra”.
Los demás ángeles se arrimaron a escuchar el diálogo, no salían de su asombro, aunque ya estaban acostumbrados a sorprenderse por las maravillas que el Señor hacía permanentemente. No podían explicarse cómo una esfera, limitada en tamaño, podía dividirse en infinitos trozos, y cómo el Señor sabía lo que había sucedido. ¡Eran cosas de Dios! Pero… ¿Cuál era el sentido de aquello, que parecía haber sido planificado así por el Señor; tan planificado que por ello se encomendó la misión a Turulín?
La respuesta llegó inmediatamente. El Señor se percató de los interrogantes, miró a todos, su hermosa sonrisa le iluminó el rostro y hasta sus luengas barbas blancas, y dijo: “Turulín llevó a la Tierra algo muy preciado: la Verdad, para que los hombres participen de ella. Ahora está dividida en infinitas partes, de modo que ningún humano podrá reconstituirla jamás. Si los hombres comprenden que jamás tendrán toda la verdad y solo podrán, luego de incesante búsqueda, poseer solo partes de ella, serán humildes, comprensivos, respetuosos los unos de los otros; se amarán y nunca aparecerá el odio entre ellos, y así reconocerán y amarán a Dios. Si, en cambio, predomina el orgullo y la soberbia de los hombres, quienplaneta posea una infinitesimal parte de la Verdad querrá por ello reemplazarme. La elección les pertenece, y el tiempo nos dirá cómo han optado”.
El Señor posó su mano sobre la frente de Turulín, y le dijo: “Has cumplido, hijo mio, ve ahora a descansar”. Bendijo a todos, sonriendo con infinita ternura y se retiró.
Y desde entonces se sabe que no solo la Bondad, el Amor y la Alegría, sino también el Humor, nacen de Dios.

Oscar Sbarra Mitre
(ver Pizarra Noticias)SALUDO NYN

volver a la portada

SELLOZZ

Anuncios

2 pensamientos en “Un cuento de Navidad

  1. Hermoso el cuento. Gracias, no sólo por éste sino por el placer que me da leer todos los trabajos que ustedes nos brindan. Felicidades a todos los integrantes de Zapam Zucum.
    Cristina

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s