Historia y leyenda de la Yerba Mate

TITULO

La “Ilex paraguarensis” (nombre científico) es podada en la plantaciones porque manteniéndola baja aumenta la cantidad de sus hojas y facilita la recolección. Su cultivo es exclusivamente americano. Los yerbales misioneros son los más importantes del país. La “Caá” que llamaron los españoles “yerba del Paraguay” por ignorar que provenía de un Árbol, era solo conocida por un mago.
-¡Por un mago!… ¿Y cuándo ocurrió eso? – se interesó Daniel.
arbol2-Antes del descubrimiento de América. “Añanga”, el demonio, se la mostró, diciéndole que cuando quisiera hablar con él, bebiera de la yerba…
-“¡Añanga! ¡Añanga!”… -empezó a decir la Liebre mientras tomaba mate; pero no logró ninguna comunicación extraterrena…
-El mago o “Cara í-payé” bebió de la yerba recomendada por “Añanga” y desde entonces la usó como ingrediente de sus hechizos… Pero no se guardó el secreto… Cuando los conquistadores llegaron a estas tierras, ya había varias generaciones de hechiceros guaraníes que usaban las yerba para “iluminar” sus facultades.
-¿Y cómo se aparecía “Añanga”: como un cacique todo poderoso, vestido de oro y pedrería? -imaginó la Liebre.
-No. Se aparecía sólo en los “calabozos”, lugares oscuros y secretos de los indios, y tomaba la forma de un cerdo…
La Liebre largó el mate. ¡No quería saber nada con “Añanga”!
-Ya en pleno descubrimiento, los indios empezaron a usar la yerba como simple bebida que los animaba y refrescaba: con agua fría en verano y tibia en invierno; nunca con agua caliente.
-¡A mí me gusta dulce! -opinó Daniel.
-¡A mí amargo! -dijo la Liebre.
-¡A mí espumoso y copetudo!
-Y a mí caliente!
-Según un cronista de aquellos tiempos, “con agua caliente no aprovecha: agita eldaniel y arbol corazón, priva del sueño, enerva, encoleriza, da melancolía y causa mal de ansias”…
¡Y yo que casi me quemaba la lengua! – se quejó la Liebre.

-Los conquistadores adoptaron pronto esta bebida usándola en calabacillas o mate (voz quichua) y una pajita y luego bombilla: Al principio sólo como medicina: para reconfortarse del calor y la sed; luego sin pretexto alguno, sólo por el placer de matear…
-Todos nosotros nos desayunamos con mate. declaró una familia de Pájaros que asistía diariamente al Congreso.
-Los jesuitas iniciaron el cultivo de la Yerba Mate llevándola de la selva salvaje hasta las domésticas reducciones. Su santa paciencia les hacía elegir y entresacar ramitas con las que obtenían una yerba muy fina llamada “camin í”.
-¿Y cómo era ese proceso? -preguntó Daniel que siempre se interesaba por la parte técnica.
-Cortaban las ramas evitando que fermentase, las oreaban al fuego con leña especial; después formaban gavillas y las ponían en el “barbacuá”, especie de parrilla, debajo se encendía un fuego de brasas con maderas aromáticas y lo graduaban con agua. Secaban la yerba y la “cancheaban” o picaban con un gran cuchillo de madera dura, el “facón” y la reducían a polvo que acondicionaban en fardos de cuero.
La “Caá” estaba encantada con el interés despertado.
-En resumen, amigos, la Yerba Mate nunca fue conquistada; ella conquistó al conquistador…
Los Árboles llegados de lejanas tierras no se perdían palabra.
-Colonizadores y sacerdotes, alcaldes y virreyes, pobres y ricos, ignorantes y letrados se aficionaron a mí… El indio me tomaba por sed o remedio; el europeo se envició con mi sabor. A través de toda nuestra historia fui compañera inseparable personajedel gaucho y de los héroes de la Patria. Los acompañe en todas sus campañas. En la guerra y en la paz. En la gloria y en el exilio. En el humilde mate o en el lujoso recipiente de plata del Alto Perú, estuve presente en los salones y en los ranchos, en el campo y en la ciudad… Me saboreaban los negros y los mulatos. Y las niñas de la época colonial, me aromatizaron con azúcar quemada, cascarita de naranja o pizca de canela… Tuve un lenguaje de amor. Y fui símbolo de la hospitalidad…
Todos se quedaron en silencio. Soñando… con los ojos abiertos.
-Pero hay algo más todavía…-insinuó la “Caá”- y es la leyenda que asegura que mi origen es divino: un don de Dios…
Todos se arremolinaron a su alrededor y las ardillas se quejaron de que no les dejaban lugar…
-Dios, acompañado por San Juan y San Pedro bajó un día a la Tierra y se puso a recorrerla. Una noche, después de una penosa jornada, llegaron al rancho de un anciano, padre de una hermosa doncella. El anciano amaba tanto a su hija que para conservarla siempre inocente fue a vivir con ella y su esposa en lo más intrincado del bosque, donde aún no había penetrado hombre alguno.
El dueño de casa era muy humilde, pero considerando que la hospitalidad es uno de los principales deberes, los hospedó lo mejor que pudo y esa noche, en honor de los recién llegados, sirvió, para la cena, la única gallina que poseía.
Dios valoró este gesto y cuando se quedaron solos preguntó a San Juan y a San Pedro qué harían en su lugar. Y ellos respondieron que recompensarían al anciano.
Dios lo hizo llamar. ¡Tú que eres pobre has sido generoso; yo te premiaré por esto. Tu hija es pura e inocente, tú la quieres mucho. La haré inmortal, para que jamás desaparezca de la Tierra.
Y Dios la transformó en la Yerba Mate, que aunque se corte vuelve a brotar.

El yute no pudo permanecer callado.
-Yo he escuchado también la historia de la “Caá-Yarí”
-Ah -sonrió la Yerba Mate-. Se refiere a la abuela ancestral de la Yerba. Un espíritu que toma forma de doncella hermosa y rubia y que se aparece a los “mineros” en plena selva.
-¡Cómo “mineros”? -averiguó Daniel.
-“Minero” es término yerbatero empleado en Paraguay. Se les llama así a los queindios cocechando van al monte a desgajar la yerba y a esta labor “trabajo de mina”. Dicen que la “Caá-Yarí” celebra pacto con el “minero” que le promete devoción y fidelidad y, para favorecerlo, como es invisible para todos menos para él, se sube a su “rairo” o paquete de hojas colocadas en una especie de red sujeta a su espalda, aumentando así el peso de sus arrobas.
-¿Entonces es un espíritu del bien?- preguntó el chico.
-Ah, cuando el “minero” no cumple su promesa, la “Caá-Yarí” se cobra la deuda con su vida.
-¿Entonces es un espíritu del mal?
La Yerba Mate sonrió con sus rasgados ojos verdes.
-Nadie conoce a fondo a la “Caá-Yarí”, pequeño. Tal vez, es el espíritu del amor.

“Para que ni en público ni en secreto prosiga el vicio de tomarla”, en 1617flor Hernandarias hizo quemar una parte de Yerba Mate en la Plaza Mayor de Buenos Aires.

Esta leyenda forma parte de un libro
sobre cuentos y leyendas dedicado
totalmente a los árboles.

Eugenia Calny
(ver Pizarra Noticias)

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