Un castigo severo

guardaUn mujik fue al mercado y compró carne; pero le engañaron en el peso y en la calidad.
Así que se deshizo en insultos contra el vendedor.
El zar, que pasaba por allí le vio y le preguntó:
-¿Por qué estas injurias?
El mujik respondió:
-Porque me han engañado: yo pagué tres libras de buena carne y el carnicero me ha entregado dos y de la mala.
El zar dijo:
-Vamos al mercado y me indicarás quién te ha estafado.
El mujik hizo lo que su soberano le mandaba.
El zar hizo pesar la carne y vio que, en efecto, el peso no era legal.
Dijo entonces el zar:
-¿Cómo quieres que castigue al carnicero?
-Manda -respondió el mujik, lleno de deseo de venganza- que de su espalda le corten las libras de carne que me faltan.
Replico el zar:
-Está bien. Toma este cuchillo y córtale de la espalda una libra de carne. Sólo que debes procurar que el peso sea justo, pues siboton cortases de más o de menos serás castigado.
Nada respondió el mujik, que se alejó.

León Tolstoi
(ver Pizarra Noticias)

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SELLOZZ

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