Un viaje en tren

PRESENTACION

El tren ya estaba por partir de la estación y todos los pasajeros se encontraban en sus asientos. Sentados, como es de suponer; aunque algunos se había parado para acomodar el equipaje. Lo acomodaban en el portaequipaje.
Esos que se habían parado para acomodar el equipaje, una vez que lo hubieron acomodado, se sentaron otra vez.
Pero los pasajeros sentados en sus asientos no estaban sentados todos del mismo lado, pues unos lo estaban junto a la ventanilla y otros junto al pasillo.
VAGONLos sentados al lado de la ventanilla estaban más contentos que los del lado del pasillo, pues podrían sacar la cabeza afuera, como el brazo y el medio cuerpo. No así los que estaban junto al pasillo, que, por lo tanto, estaban menos contentos.
Sin embargo, pensando los de al lado del pasillo que a lo mejor, durante la marcha quienes estaban al lado de la ventanilla quizá les cambiaran el lugar, se ponían entonces más contentos.
Pero volvían a entristecerse un poco más al pensar que sacar la cabeza afuera, como el brazo o el medio cuerpo, es sumamente peligroso. Y al entrisecerse así se ponían más contentos, pensando que el estar junto a la ventanilla no significaba que pudieran sacar el medio cuerpo, el brazo o la cabeza por lo peligroso que es.
Pero volvían a ponerse un poquito más tristes al pensar que, aunque no sacaran nada afuera, podían abrir la ventanilla y sentir el viento sobre la cara.
Pero como el viento sobre la cara se hace muy fuerte y casi insoportable cuando el tren está en plena marcha a toda velocidad, volvían a ponerse contentos.
Aunque otra vez se entristecían porque estar sentado al lado de la ventanilla es siempre más lindo. Por eso lo que estaban del lado de la ventanilla se sentían contentísimos, aunque se entristecían un tanto al pensar que el sol podría dar de ese lado y producirles demasiado calor.
Claro que después se ponían contentos cuando pensaban que podían bajar laimages (2) persiana de la ventanilla evitando así que el sol les molestara, pero se ponían un poco tristes pensando que, si les venían ganas de ir al baño, sería más incómodo que si estuvieran sentados del lado del pasillo.
Pero todos, los que estaban al lado de la ventanilla como los que no lo estaban, se pusieron sumamente contentos pensando en el hermoso viaje que iban a emprender en cuanto el tren se pusiera en marcha. Se entristecieron algo al advertir que el tren estaba por salir con unos minutos de atraso, pero se alegraron cuando se dieron cuenta de que el tren ya estaba por partir.
Les alegraba también pensar que unas nueve o veinte horas más tarde estarían en otro lugar, mucho más lindo, en donde pasarían las vacaciones. Pero se entristecieron un poco al pensar que un viaje de nueve o veinte horas puede resultar muy tedioso.
Claro que si les resultaba tedioso podían quedarse dormidos y así descansar hasta llegar al lugar de las vacaciones casi sin darse cuenta.
Pero a lo mejor no se quedaban dormidos y eso los entristecía.
Pero todos se alegraban pensando que un viaje en tren siempre es lindo. Y que si uno cuenta hasta cincuenta o cien, al final se queda dormido cuando el trayecto es largo.
El conductor del tren, llamado maquinista, y su acompañante, ya estaban preparados para poner el tren en marcha y abandonar la estación. Se alegraban al pensar que los pasajeros del tren estarían contentos porque estaban a punto de partir. La máquina del tren era una enorme máquina de vapor, moderna y poderosa, que podía arrastrar comódamente y a toda velocidad a esa enorme cantidad de vagones en cuyos asientos estaban sentados los pasajeros, unos al lado de la ventanilla y otros al lado del pasillo.
images (4)La alegría que había en todo el tren, desde la máquina de vapor hasta el furgón de cola, se debía a que todos estaban contentos, aunque quienes estaban al lado del pasillo pensaban que quienes estaban al lado de las ventanillas se encontraban más contentos que ellos.
No era así, pues los que estaban al lado de la ventanilla se entristecían un tanto pensando en lo peligroso que es sacar la cabeza afuera de la ventanilla, como el brazo y el medio cuerpo.
Quienes estaban sumamente contentos era el maquinista y su acompañante, pues el momentos de partir se acercaba vertiginosamente, y más se contentaban al pensar en lo contentos que se pondrían los pasajeros al advertir que el tren se ponía en movimiento.
Contento a más no poder estaba también el guarda, al pensar en lo contentos que estarían al maquinista y su acompañante al pensar, éstos, en lo contentos que estarían los pasajeros pensando que el momento de partida era inminente.
Y contentos se ponían los pasajeros pensando en lo contento que estaría el guarda al pensar (el guarda) en lo contentos que estarían el maquinista y su acompañante.
La máquina de vapor estaba sumamente contenta, o al menos así lo parecía, porque hizo sonar un pitazo que se escuchó por toda la estación, poniendo contentos a los pasajeros.
La personas que habían ido a despedir a los viajeros se contentaban al sospechar que, si la locomotora tocaba pito, significaba ello que el tren estaba por partir, y que si partía partirían también esos pariente y amigos a quienes habían ido aimages (73) despedir, por lo que entonces se quedaron menos contentos.
Pero al ver lo contentos que estaban todos en el tren, incluidos la locomotora y el furgón, se pusieron más contentos.
De manera que en medio de tan grande alegría provocada por el enorme contento de la locomotora, el furgón, el guarda, los pasajeros, el maquinista, el acompañante y la gente que había ido a despedir, la estación entera desbordó de contenta.
De manera que todos, sin excepción, pensando que el tren ya partía, se pusieron a cantar, y a despedirse, y a tirar besos, y a reír a más no poder poniéndose, a cada momento, más contentos que antes.
Y al verlos así de alegres, contentas se pusieron entonces las palomas de la estación, y los changarines, y los vendedores de diarios y revistas, y los quiosqueros, y los que ofrecen alfajores, y los boleteros.
Porque no hay nada, pero nada de nada de recontranada, que ponga tan contento como viajar en tren, así se esté sentado al lado del pasillo o al lado de la ventanilla, aunque dé el sol, aunque no se pueda sacar la cabeza o el brazo, ni aunque el viaje dure veinte horas, ni aunque se tenga que pedir permiso para ir al baño, ni aunque uno tenga que contar hasta cicuenta o cien para poder dormir.mn

Horacio Clemente
(Ver Pizarra Noticias)

volver a la portada

SELLOZZ

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s