La misión

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-Mejor, vámonos.
Los cinco indios permanecieron silenciosos, esperando que las palabras desaparecieran en el aire.
-Nada que hacer aquí, mejor vámonos.
El silencio pareció ahora acostarse sobre la seca llanura de Castilla, así como se acostaba el sol. Al oeste, una polvareda comenzó a agrandarse donde el sol se hundía. El astro parecía haber chocado contra el suelo.
Pero la tierra no temblaba por eso.
-Los grandes hombres de hierro vienen sobre los ciervos grandes que llevan -dijo el Inca.
Ahora se los podía ver, cabalgando con sus pesadas armaduras, detrás de dos estandartes que uno de ellos apoyaba en los estribos.  Las lamidas del ocaso les daban una mano de sangre. La tropa enfilaba hacia el sur. Pasó sin detenerse junto a los chopos donde los cinco indios sentados seguían inmóviles, respirando en silencio, como una vegetación.
-Mejor, vámonos -repitió, monótono, Kallij.
El Inca meditó. ¿Volver? ¿Y la misión? ¿La gran misión?
-Nada que hacer aquí -agregó inesperadamente Kallij-. Matan con cañas que escupen fuego. Pegan con látigos a otros hombres. Hacen andar a hombres atados con hierros en las manos y en los pies y en el cuello. No adoran al Padre Sol. Veneran maderas sangrantes en recintos oscuros. Unos hombres comen, otros no. Viven como nuestros lejanos padres. Son bárbaros -cerró.
El Inca meditaba. Ellos cinco no iban a poder enseñarles. Tal vez si vinieran muchos, en sus canoas, del otro lado del Gran Mar, podrían enseñarles a construir diques para el regadío, a sembrar los granos amarillos que dan vida, a reunirse todos a cantar y danzar ante el Padre Sol. Se adormiló pensando en los adornos de plata y oro de las ñustas cuando representaban al aire libre. El recuerdo de su ñusta le presionó el corazón, como si su mano lo tocara.
Despertó del dolor agridulce. No nada podían hacer. El Inca se puso de pie.
-Mejor, vámonos. Nada que hacer aquí -dijo-. Los hombres de hierro necesitan muchos siglos todavía. No podemos darles el sol.
Empezaron a caminar. La noche sobre sus hombros era suave como el Gran Manto de Plumas de Pájaro.
-Tal vez terminen destruyéndose -dijo el Inca. Iban hacia el oeste, como el sol.soldado

Nestor Larroca
(sin información datos biográficos)

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SELLOZZ

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5 pensamientos en “La misión

    • Gracias por contactarnos. Perdón por la tardanza.
      La misión de los cinco incas que han ido a la estepa castellana es dar a los españoles el conocimiento de su religión: la adoración al sol. Pero deciden volver porque entienden que estos hombres armados no están preparados para recibir sus enseñanzas

  1. ¿donde llegan los cinco incas?-¿ quienes son
    los hombres de la hierro?-¿como es su sociedad?-¿ por que fracasa la mision?-¿con que acontecimientos historicos se puede realizar en este cuento?-¿por que se un cuento de ciencia ficcion?

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